Brecha Digital de Género Vs. uso de Internet

La Brecha Digital de Género en el uso de Internet

La brecha digital de género, (Es decir, la diferencia que hay de puntuaciones entre sexos opuestos a los indicadores relevantes de TIC) se redujo los últimos años considerablemente en el uso del ordenador, sin embargo, no fue así en el uso de internet, así como la frecuencia de uso.
brecha_digital_generoLa brecha digital de género en el uso frecuente de internet (acceso al menos 1 vez a la semana) es de 8,6 puntos, sólo 0.4 puntos se ha reducido en 5 años.
La brecha digital de género, el uso en sí de internet, prácticamente, no se reduce. Esta diferencia es significativa, ya que los usuarios frecuentes de internet son los que han incorporado el uso de internet en su vida cotidiana y, por lo tanto, aprovechen sus oportunidades.

La cuestión ya no es quién tiene cobertura o incluso acceder a este, el problema está en la capacidad de realizar un uso avanzado de tal servicio, o no.

La segunda brecha digital está relacionada, por lo tanto, con la brecha del conocimiento y, más específicamente, con las ” competencias digitales “, las cuales necesitan para vivir y trabajar las sociedades caracterizadas por la creciente importancia de la información y el conocimiento, lo que se ha dado en llamar se llama alfabetización digital”

 

Brecha de género

brecha_digital_usoLa brecha de género no ha aumentado con la edad, como ellos dicen. la brecha es mayor en la edad de 45-55 años (11,9 puntos), seguido por secciones 55-64 años (10,7 puntos), 65-74 años (7,7 puntos) y 35-44 años (7,2 puntos).
La brecha digital de género disminuye al pasar de la franja de 45-54 años 55-64años en 1,2 puntos y el tramo de 55-64 años 65-74 a 3 puntos.
La brecha mayor, coincide con los sectores de personas mayores con cargas familiares. Coincidiendo pues con hecho de que son las mujeres las que se suelen encargar del cuidado de los más mayores, incluso entrando ellas mismas en la tercera edad.

El añadido de la diversidad Funcional

diversidad_funcionalLa sociedad del siglo veintiuno exige que el acceso a las nuevas tecnologías sea universal, pero para eso hay que romper con la brecha digital abierta. Y dentro de los grupos en riesgo de exclusión más importantes, sobresale desgraciadamente el de aquellos mayores, especialmente mujeres, con algún tipo de diversidad funcional.

Hablar de alfabetización en Europa a mitad del siglo pasado, era referirse a un proceso de escolarización para enseñar a leer o escribir a una parte importante de la población. Hoy sin embargo ese concepto se asocia con lo tecnológico o digital. Sin lugar a dudas, porque en un momento de velocidad y cambios tan importante como éste, y con independencia de la edad de los sujetos, ninguno quiere perder ese tren de alta velocidad el que se mueve ahora la sociedad.

El 60% de las personas con discapacidad que estudian en la universidad son mujeres, el 40%, hombres, esto tampoco es una novedad. Afortunadamente, cada vez es así y más. De ellos, el 53% son personas con discapacidad física, el 30% con discapacidad sensorial, el 8% con enfermedad mental y el 2% con discapacidad intelectual, estos datos son muy importantes, porque hace 17 años no eran así, ni mucho menos. Yo llevo en silla de ruedas 22 años y las cosas han cambiado mucho, afortunadamente. El 47% estudia ciencias sociales, el 20% letras, como es mi caso, el 17% ciencias naturales y el 13% ingenierías.

En el caso del aprendizaje, las TIC son un facilitador a la hora de que las personas puedan acceder a una formación, tic_brecha_digitalformación especializada o formación, en general. Por eso, se impulsan programas que hagan que las personas puedan aprender sobre el uso de las TIC, y fomentando, también, que ese aprendizaje se haga en un entorno accesible, que es clave a la hora de conseguir estos objetivos.

Un proyecto desarrollado por el grupo de investigación aDeNu, de la UNED, tiene como objetivo hacer accesible la universidad a las personas con diversidad funcional en todos los aspectos, tanto tecnológicos como de aprendizaje, a lo largo de toda la vida. El proyecto EU4ALL, como se llama, lo que ha nos ha hecho es aprender cómo hay que hacer las cosas para que todo sea accesible para las personas con discapacidad cuando accedan a la Universidad, cuando utilicen Internet para aprender, cuando lean documentos, cuando hagan prácticas, cuando hagan exámenes.

Ahora empieza una labor de concienciación, de formación, de trabajar con muchos profesionales diferentes; profesores, bibliotecarios, técnicos, como la gente del CEMAV, para seguir transmitiendo todos esos procesos a las cosas que se hacen en la Universidad; matriculación, producción de materiales, funcionamiento de la biblioteca, etc.

Invitados de universidades de distintos países, cuentan cómo las nuevas tecnologías y el e-learning, demuestran ser un apoyo eficaz en el proceso de aprendizaje en la vida adulta. Proyectos innovadores como la Web Inclusite, que apunta a la universalidad de Internet, o las nuevas aplicaciones educativas comprometidas con la accesibilidad, conforman un futuro abierto a la igualdad de todos los usuarios, y a su diversidad.

Las tecnologías, cada vez más, forman parte de nuestra vida, y mucho más en la enseñanza y el aprendizaje, pero pensemos que, para muchas personas con diversidad funcional, es el único medio de acceso que tienen para la formación superior. No estamos hablando, simplemente, de un derecho, sino de una necesidad creciente a nivel global, de la cual todos salimos beneficiados. Curiosamente, muchas de las tecnologías que se aplican para resolver los problemas de estas personas, terminan siendo cuestiones básicas que nos acostumbramos a utilizar por que nos vienen muy bien, véase un vibrador de un teléfono, pantallas táctiles, u otras muchas cuestiones.

¿Cómo se puede reducir la brecha digital?

– Incorporando la perspectiva de género en los planes de capacitación de las TIC.
– Promoviendo el uso avanzado de internet entre las mujeres y como creadores de la Web (Alfabetización digital).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *