7 pecados capitales del Video en Educación

7_pecados_capitalesAl abordar este tipo de recurso, la aplicación de nuevas tecnologías en la educación, debemos ser conscientes de que el contexto en el que nos enmarcamos es eminentemente práctico, y el bien final a cualquier reflexión sobre este tema, debería ser una meta práctica, es decir, aplicar el uso de las nuevas tecnologías en el aula y muy especialmente ser conscientes de que es una tecnología ya madura, que lleva años con nosotros, y ha evolucionado mucho durante este último siglo formando parte de nuestro ecosistema de casa.

La televisión apareció en los años 30, y ha evolucionado de forma imparable durante todo ese siglo pero lo cierto es que en las escuelas muchas veces la seguimos utilizando de la misma manera en la que la hubiéramos podido utilizar en los años 30.  La idea es que podamos pensar en otros usos o en cómo usarla bien. Para ello vamos a hacer un recorrido por los diez errores clásicos a la hora de utilizar el vídeo en educación.

  1. televisionEl primero de los pecados, es pensar que el vídeo sólo está allí para verse como la televisión, que sólo la podemos ver. Sin embargo, el vídeo está ahí también para que el alumno pueda, podamos crear cosas dentro del aula. Dentro y fuera del aula diría yo, para aprender cosas. Porque nuestros alumnos hoy más que nunca tienen la posibilidad de crear vídeos, y nosotros como profesores podemos crear vídeos con los que nuestros alumnos aprendan, y eso es clave tenerlo  en cuenta.
  2. nino_aburridoResulta también un “pecado capital” creer que los programas de vídeo para educación deberían durar entre 15 y 20 minutos, lo cual está basado en algunas teorías psicológicas sobre la atención. Lo cierto es que un vídeo aburrido, es aburrido tanto si tiene tres minutos como si tiene 100. Si es un gran vídeo o es una película te engancha absolutamente.
  3. profesorUn tercer pecado, es que a menudo el vídeo lo maneja sólo el profesor, el típico: yo llego, pongo mi vídeo, pongo a mis alumnos a que vean el video y después lo quitó, y hago preguntas o hago lo que tenga que hacer. Nos tendremos que preguntar si a lo mejor deberíamos dejar en manos de nuestros alumnos el mando, para que ellos puedan decidir cuándo parar el video, hacer preguntas, cuándo adelantarlo, cuándo atrasarlo, cuándo volver  a ver una parte porque son ellos, son ellos los que tienen que aprender cosas con ese vídeo, no nosotros. Nosotros ya hemos buscado el vídeo, los que están aprendiendo son ellos y la clave es que nuestros alumnos aprendan cosas, más y mejores cosas.
  4. multidispositivoEl cuarto pecado que nos llevará al infierno de los educadores, es pensar que cuando se usa un video se usa con un objetivo didáctico específico, es decir, tengo un objetivo, quiero que mis alumnos aprendan tal cosa, pues les busco un vídeo para que aprendan tal cosa.  Hoy en día el planteamiento es un poco más grande y un poco más extenso, se trata de que nuestros alumnos aprendan competencias u objetivos más complejos y más integrados en otras cosas y para que eso se dé, no sólo necesitamos un video o un ordenador, o un libro de texto o un material. Necesitamos que nuestros alumnos tengan a su alrededor ecologías que les permitan aprender ,y en esas ecologías el vídeos es un elemento más, como podrían ser otros elementos que pudiésemos usar dentro del aula. El valor del vídeo no debería estar basado solo en cintas o en discos, no debemos limitar nuestros formatos y soportes, y debemos estar atentos a los soportes que usan nuestros alumnos, y que incluso pueden llevar nuestros  alumnos. De hecho en secundaria, lo normal es que los jóvenes no se separen de su teléfono móvil, de su smartphone y en su smartphone seguramente podrá reproducir vídeos o tendrá un mp3 o un mp4 . debemos derribar la idea de que existe una separación tan grande entre la educación formal y no formal, porque de hecho cada vez es más fina y transparente la pared, si la hay entre ambas.  Incluso, cada vez más, hablamos de educación expandida, de tirar las paredes de nuestra escuela. Y eso también implica que no sólo usemos vídeos en clase sino que los dejemos para qué el alumno cuando quiera pueda acceder a ellos una o más veces, desde donde quiera, cuando quiera, con quien quiera, y pueda decidir. Es posible que no lo haga, pero seguramente si no les damos la oportunidad, seguro que no lo va hacer. Además, hay que contar con la actual interconexión social que permite la interacción en grupo como un elemento de atractivo para esta idea.
  5. estudio_a_distanciaNuestro quinto pecado, deberíamos decir que los programas que se usan no deberían quedarse solo en nuestro centro, en nuestra escuela o en casa, deberían poder estar abiertos, subidos en internet de manera que cuando nuestros alumnos quieran puedan acceder a ellos desde donde quieran, que incluso tengan la posibilidad de interaccionar con el material y modificarlo.
  6. emisor_vs_receptorComo penúltimo pecado, deberíamos olvidar, esa obsesión por quién es el emisor y quién es el receptor. Actualmente deja de ser tan relevante, no es que no exista seguramente en este momento, vale, ahora yo soy el emisor y vosotros sois los receptores pero que pasa cuando el material pasa por sus manos y rebota hacia otros. Este modelo de  comunicación es bastante más restrictivo de lo que las redes nos permiten hoy en día con lo cual dejemos de pensar en quién es el emisor y quién es el receptor, pensemos en qué estamos aprendiendo y cómo lo estamos aprendiendo. Si para ello todos tenemos que hacer de emisores o todos intentamos hacer un poco de receptores o todos hacemos en determinados momentos diferentes papeles pues bienvenido sea.
  7. profesor_robotY por último, el séptimo pecado, tiene que ver, no sólo con el vídeo sino con casi todas las tecnologías, las cuales creo que son vitales, pero tenemos que saber que en primer lugar es un error pensar que el vídeo pueda sustituir a un profesor. Cuando un profesor es un buen profesor, no hay vídeo que pueda sustituir su potencial y resultado. Se han hecho muchos estudios en los que, por ejemplo, se han comparado veinte minutos de vídeo con 20 minutos de explicación de un buen profesor, y lo cierto es que siempre la balanza se inclina del lado del buen profesor, del que da bien su clase, del que explica, del que mira a los ojos, del que te da el ejemplo que tú necesitas y te lo repite de las formas más diversas para que tú puedas entenderlo. Y eso no quita para recordemos siempre que los profesores no somos insustituibles. Hay una frase que es bastante conocida, que dice  que cuando los profesores nos preguntamos si las tecnologías pueden reemplazar a un profesor, lo ideal es que lo haga, porque saldrá mucho más barato. Y que si hay un mal profesor siempre será mejor ver un buen video que oir a alguien que no tiene ninguna intención de prepararse lo que está diciendo, pero un buen profesor nunca podrá ser reemplazado por un vídeo.
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